Zinemaldía 69 Edición

Un año más disfruto del privilegío de ir al Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Si quieres saber todo lo que pasó, ruedas de prensa (ojo hacen spoilers), alfombra roja, premios, entra en su Web.

Este año quiero tener un reconocimiento con el personal de las salas y el personal del departamento de prensa por el currazo. Estos dos grupos han tenido que lidiar con la peor parte de los seres humanos, nuestra baja tolerancia a la fustración.

Por motivos del Covid, el personal de salas ha tenido que ejercer de “policía del cine” y os prometo que no es una labor amable. Aunque la inmensa mayoría tanto de prensa como del público hemos respetado las normas para que podamos segur teniendo cine (sí, el motivo no es proteger a las que nos cuidan en los hospitales) alguna individualidades han tenido encontronazos con las normas y por ende con las personas que tenían como trabajo hacer que se cumplieran. Por ello os digo, gracias por vuestro mimo, aguante y cuidados. Aunque ya se las dí despues de cada sesión.

En segundo lugar al personal de prensa porque este año, por el COVID también, ha cambiado la manera en la que las acreditadas accedemos a las películas. Como seguro sabeis, los cambios no son bien vistos así de primeras. Que ojo si se piensa un poco estos cambios nos han traído, por ejemplo, no hacer colas para pillar sitio, que es una maravilla cuando vas corriendo de sala a sala. Pero claro los humanos somos más de quejarnos que de pensar. Así que gracias queridas por el curro, por poner vuestras sonrisas para solucionar nuestras dudas, incidencias y torpezas tecnológicas. Yo me cancelé una entrada en vez de confirmarla. En fín…

Y antes de hablar de pelis, decir que este año que no elegía sitio (yo soy de ver las pelis en primera fila, ya que si no me parece que estoy en la tele), he descubierto que no pasa nada por cambiar algunas constumbres. Que si la historia es buena no importa desde donde se vea.

Una de las cosas que más me sorprenden por muchas veces que venga al Festival, es el amor de esta ciudad por el cine. Pero eso es otra entrada

Pero aquí hemos venido hablar de cine ¿no?

Iba a poner las pelis por secciones, pero prefiero ponerlas en el orden que las ví. Me ayuda a recordar porque no soy lo suficientemente metódica para apuntar despues de cada peli. Como sabeis no hago critica, primero porque no sé, eso tambien es una profesión, segundo porque el cine es una cosa difícil de hacer. Así que entiendo que si no me ha llegado la peli, es que no soy su público. Preparados….. Luces….. Acción

Este año las mujeres han protagonizado tanto las historias como el palmarés.

PREMIADAS
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La construcción social del “sexo biológico” una explicación algo cuñada

A raíz de mi post sobre el discurso Terf, alguien me cuestionaba que el sexo “biológico” esté construido socialmente y lo cierto es que es un tema que sigue siendo difícil de entender. Por eso me he decidido a explicar aquí lo que entiendo por  “la construcción social del sexo biológico”. Esto no es un texto académico aunque esté basado en artículos que sí lo son, es mi versión “cuñada”, por decirlo de alguna manera.

El principal problema es que seguimos asumiendo el dualismo cartesiano que nos lleva a entender pares de conceptos interrelacionados de forma opuesta y separada: la mente y el cuerpo, por ejemplo o la naturaleza y la cultura,  pero ya digo que estos elementos no se pueden entender como entes distintos y sin vinculación. Es decir,  en el último ejemplo, percibimos, entendemos, vivimos y transformamos la naturaleza a través de ideas desarrolladas y aprendidas culturalmente en nuestro contexto social. Además, en algunos espacios que entendemos como naturales, la intervención humana es mucho mayor de la que creemos. Si afirmamos, por ejemplo, que la “playa” es una construcción social, no significa que el fenómeno geográfico de la playa haya sido creado por la acción humana. El espacio en el que el mar se junta con una franja de arena o de piedras es un accidente geográfico natural (en la mayoría de los casos), pero su uso para el baño, ciertos deportes, tomar el sol, estar en bikini o bañador y todo lo que se nos viene a la cabeza cuando alguien dice, “estoy en la playa”, es producto de una construcción social que se desarrolla en un momento de la historia y un lugar determinado y que está relacionada con la aparición de las vacaciones y la idea del ocio y no es igual en todo el mundo.  Por no hablar de cómo estos usos provocan la edificación y la explotación y acaban transformando el espacio natural.

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La 68 edición del Zinameladi. El año del corona virus

Desde luego esta es una edición que recordaremos durante mucho tiempo. Para mi desde luego ha sido una edición diferente.

Primero me gustaría felicitar a las personas que han pensado en todos los detalles para hacer un protocolo, que nos ha hecho sentir seguras mientras disfrutábamos del cine. Este año vi menos películas y pasee mas. Como yo voy a trabajar pensé que era mejor estar lo mas recluida en la ofi posible para poder terminar la edición. Menos mal que en mi vida tengo un duende que desobedece e ignora mis devaneos mentales y me mando al cine. No se si porque vi menos pelis, por las circunstancias que emocionalmente estamos sintiendo con la pandemia sin ser conscientes o simplemente porque las películas que vi son maravillosas, este año he disfrutado mucho mas. Empiezo con las fotos de mis paseos. San Sebastián esta muy bella. Aunque la gentrificación empieza a poner en peligro ese bello rincón del mundo.

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REFLEXIONES APRESURADAS DE UN COMUNISTA PERPLEJO


Estamos viviendo tiempos confusos. Muchas personas descubren con sorpresa y también con horror, por qué no decirlo, que el fascismo existe en España y además se está instalando en nuestras instituciones; concejales en los ayuntamientos, consejeros en las autonomías y diputados en nuestro Congreso. Hace bien poco, muchas personas se habrían manifestado orgullosas diciendo que en España no teníamos el mismo problema que en Francia, Italia, etc. Pero no se daban cuenta que los fascistas vivían muy cómodamente en lo que era la casa grande de la derecha, el Partido Popular.


En otros países de nuestro entorno e incluso en el Parlamento Europeo han entendido el problema y han trazado un cinturón sanitario que aísla institucionalmente a los fascistas. Actuaciones que se están normalizando poco a poco en España, en el resto de Europa serían calificadas como delito grave.

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Educación emocional de izquierdas

Este sábado por la mañana andaba yo escuchando a Rocío Jurado, como tantos sábados por la mañana de mi infancia. Me pregunto cuánta gente hemos vuelto a escucharla con todo este tema de Rocío Carrasco. Pero hoy mientas la escuchaba, no sé muy bien por qué, he recordado una conversación que tuve hace un par de semanas con una amiga. Hablábamos de la hija de una conocida escritora de izquierdas que por lo visto iba en las listas de un partido de ultraderecha. Y mi amiga se preguntaba hasta qué punto esto podría ser una forma de rebelarse contra sus padres. En aquella conversación yo le contestaba a mi amiga que hay muchas maneras de rebelarse contra unos padres de izquierdas, que mi padre era comunista de toda la vida y sus hijas e hijo habíamos tirado más hacia una afinidad con el anarquismo, sea esto rebeldía, casualidad o lo que sea. Y que a mí me extrañaba que alguien que había crecido en un ambiente de izquierdas diera semejante bandazo. Seguro que hay montones de casos y montones de motivos, no me quiero meter en la vida de nadie. Pero hoy mientras escuchaba a la Jurado, después de cantarla a voz en grito, pensaba en la educación emocional que supone la música. Que por ejemplo en todo el tema de la construcción del amor romántico es una mierda, porque como es un aprendizaje irracional e inconsciente es muy difícil luego de desaprender. Y no es sólo la música claro, son las películas, los cuentos, las expectativas a tú alrededor, etc.

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Votad malditas! (o no)

Votar con una pinza en la nariz, votar y que te salga un sarpullido después, votar por las 6.195 fallecidas en las residencias gestionadas por Ayuso a quienes se negó la atención sanitaria. Votar por defender la sanidad y todo lo público, Votar con miedo, votar con rabia, votar con ganas, votar con esperanza de que cambien las cosas, votar como una herramienta más, votar contra el fascismo y el neoliberalismo, votar contra el cinismo y la desvergüenza de llamar “mantenidos y subvencionados” a quienes sufren el hambre. Votar contra el “efecto Ayuso”. Votar por responsabilidad con las que son peques y las que están por venir. Votar contra todos los negacionismos. Votar a pesar del hastío, votar como primer paso para ir construyendo algo mejor poco a poco. Votar sin creer en la representación, Votar con pragmatismo. Votar porque sabes que hay quien no puede votar, a pesar de sufrir las consecuencias del resultado. No votar, pero concienciar a quien te rodea para que no vote a la derecha. Votar contra su apropiación de la palabra libertad, que es sólo para ellas y que significa libertad de explotar, mientras nos niegan a nosotras los derechos más básicos. Votar contra la corrupción y las cloacas. No votar, pero organizarte en tu barrio. No votar, pero ceder tu voto.

Hay que echarles, gente, nos va la vida en ello.

Sobre el discurso Terf*

Me acabo de enterar de que varios Grupos Políticos se han comprometido a registrar como Proposición de Ley el borrador de la Ley Trans (elaborado por colectivos en defensa de los derechos de las personas trans) poniendo fin a la huelga de hambre que 70 personas, tanto trans como familiares, estaban llevando a cabo en todo el estado español. Coincide esto con un momento en el que, ante el hartazgo que me provoca la transfobia de algunas feministas, he decidido sentarme a escribir mis impresiones sobre las terfs y sus discursos. Mi intención es simplemente sacar el debate de mi cabeza por pura salud mental, necesito contarlo con mis palabras, aunque soy consciente de que ya hay abundante material al respecto. (Aprovecho para compartir un texto que desde luego supera cualquier cosa que yo pueda decir)

Lo primero que tengo que reconocer es que no estoy entendiendo absolutamente nada. No entiendo que mujeres feministas, con capacidad para reflexionar, con herramientas para informarse, con sensibilidad hacia las injusticias (se supone) hayan elegido dirigir tanta atención y energía hacia las personas trans, como si estas fueran un peligro. En el patriarcado que yo vivo, lo que las personas trans hagan con su cuerpo es el menor de mis problemas. Vamos, que no es mi problema en absoluto, de verdad que no me afecta. No entiendo que se vea a las personas trans como “el enemigo”. Para mí son compañeras, compañeros y compañeres de lucha por derecho propio porque viven la opresión patriarcal. Enma Goldman decía “quien no se mueve no siente las cadenas”. Tal y como yo lo veo son nuestras compas trans quienes más “se mueven”, quienes rompen una regla fundamental y no escrita del patriarcado determinista y binarista, por eso se las castiga. Por eso todas las violencias que sufren las personas trans nos muestran hasta dónde llegan las cadenas, cuánto pesan y también cómo se rompen. Ponen al descubierto este andamiaje patriarcal que se basa en la supuesta existencia única de dos tipos de personas, que además se necesitan, se complementan y bla, bla, bla. Por todo esto y por simple humanidad hay que apoyar la lucha de las personas trans porque sufren violencia material, económica, sexual y simbólica tanto o más que las mujeres cis (sí, somos mujeres cis. Antes de que apareciera este término a las personas que no eran trans se les llamaban personas “normales”. Además de lo violento del término para quien no entra en esta normalidad, ¿Quién quiere ser normal?) Y si no las quieres apoyar, por lo menos no estorbes. Es una cuestión básica de Derechos Humanos.

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Filosofía de garaje, el arte de pensar juntas.

Me siento una buscadora de teorías, conceptos, prácticas que sean avanzatorias hacia un horizonte donde todas las vidas sean dignas de ser vividas. Todas, sin distinciones. Ni por racialización ni por identidad de género. Sin olvidar la clase, género, estatus migratorio o localización, orientación sexual, capacidades, edad o especie.

Seguro que es cosa de las posibilistas ese dicho oriental de “que en toda crisis hay una oportunidad de mejorar”, yo me confieso de esa tribu, de las que creen en la capacidad humana de mejorar. Eso sí, hay que poner interés en mejorar, no creerse perfectas.

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Daisy Coleman, Nosotras no te olvidamos!

El viernes 8 de agosto disfruto tranquila de mis últma tarde de playa. Entre el ruido de las olas, la brisa y la música de un altavoz cercano doy un repaso superficial a las redes sociales. Como siempre, cargaditas de malas noticias.

Leo Un post que cuenta cosas que ya sé. Habla de Daisy Coleman, de su violación cuando era una niña a manos de 4 tipos mayores que ella. De cómo uno de ellos, Mathew Bannet, el dueño de la casa dónde se produjo, era nieto de un senador y no pisó nunca la cárcel. Y relata el trabajo de Daisy como conferenciante y su participación en el documental de Netflix, “Audrey y Daisy”. Todo esto ya lo sé, repito, porque vi el documental en su momento, y me llama la atención porque justamente le hablaba de él a mí amiga en una conversación sobre el peligro de las redes sociales para las chavalas de ahora. No solo son violadas, o abusadas, ahora además son perseguidas y estigmatizadas por ello y todo eso se convierte en un entretenimiento a tiempo real para gente sin corazón, que las llama “guarras” y “mentirosas”. El documental cuenta cómo Audrey se suicidó y Daisy intenta superar lo sucedido, se junta con otras chicas que han sufrido lo mismo, creando una red de apoyo para luchar contra el estigma. Ojalá la vergüenza cambiara de bando. Sigo leyendo el post, mi modo de lectura es tan similar al de una ameba que aún no me he preguntado por qué alguien (Simplemente ellas) se está tomando la molestia de contar todo esto ahora, tanto tiempo después del estreno del documental, pero esa pregunta sin formular enseguida encuentra una respuesta: “Daisy se suicidó ayer. Tenía 23 años”. La noticia me deja tan perpleja que en un primer momento me niego a creerla. Me agarro absurdamente a la posibilidad de una noticia falsa, de una broma cruel, de algún tipo de malentendido. Pero lo busco y en seguida aparecen varios medios hablando de ello. Mencionan una investigación y el suicidio como causa probable, su madre lo ha dicho claramente en redes: “mi hija se suicidó esta noche”. La noticia que leo sobre su muerte, todavía habla de su “presunta violación”. Nadie fue condenado, solo Daisy, en realidad, que fue condenada a ser perseguida, insultada, vejada y cuestionada, además de, imagino, a vivir acompañada del recuerdo de esa noche horrible.

Me meto en el mar, intentando que las olas arrastren mis lágrimas y mi pena y se la lleven lejos. Pienso en lo mucho que me afectan los suicidios de mujeres jóvenes que han sufrido la injusticia; Patricia Heras, Eliza Kendall y ahora Daisy Coleman y reflexiono sobre cómo hacer para que nuestra herstory, el relato de las vidas de las nuestras, incorpore también a las perdedoras, a las que no pudieron más y se rindieron, porque gran parte del mundo las abandonó y nosotras no podemos hacerlo.

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Poema de amor

Hablan de patria, nosotras de barrios.

Aman una nación, nosotras el planeta.

Ondean una bandera, nosotras nuestra solidaridad.

Defienden sus privilegios, nosotras que nadie se quede atrás.

Luchan por el poder, nosotras por una sanidad pública y universal.

Les mueve el odio, a nosotras el amor, amor de loba defendiendo su manada, amor con uñas y dientes.

Heredan cargos y propiedades, nosotras historias de lucha.

Salen a la calle a agredir e insultar, nosotras a cuidar a las vecinas.

Temen la diferencia, nosotras la abrazamos.

Tienen orgullo, nosotras memoria y dignidad.

Su pataleta acabará cuando se salgan con la suya, nuestra lucha nunca termina.