Los feminismos, también, son cosa de hombres.

Siempre habia querido que este blog fuera comomunitario. Ya que creo que es imposible cambiar nada, si estamos solas. Cada una en nuestra isla, hoy por fin empieza a serlo. Ariazana Zamora,  va a escribir en el.

Os dejo un texto que sale de un hilo, que me gusto mucho, escrito por ella.

Primero un poco de humor, con un programa que me gusta mucho, El Tornillo. Porque solo el humor, nos hace ver las cosas con distancia.  Los Hombres Feministas

El Tornillo espacio feminsita, de La Tuerka

 

ESCRITO POR  @ari@quitter.es

Estoy HARTA del falso debate sobre si los hombres pueden también ser feministas o solamente “aliados” de nuestra lucha.
Voy a dar mi opinión en un hilo y espero que ninguna compañera se enfade por ello.

Esto es muy sencillo. Si interpretamos el feminismo como una ideología CUALQUIERA puede ser feminista (siempre que cumpla estos requisitos):
–Estar intelectualmente de acuerdo con sus principios, objetivos, estrategias, fundamentos y retórica.
–Comprometerse a nivel personal para deconstruir sus creencias machistas y cesar las conductas asociadas.
–Comprometerse a nivel social para ayudar a difundir el pensamiento feminista y combatir a sus enemigos.

Pero sucede que muchos hombres pueden cumplir estos requisitos porque estén muy concienciados sobre algún tema y sin embargo, al mismo tiempo, estar reproduciendo diversos discursos machistas en otros temas porque los tienen demasiado interiorizados culturalmente.

Por ejemplo, un amigo que conozco y aprecio mucho está muy concienciado con el tema de la Cultura de la Violación a raíz de que le hable de las agresiones que yo he sufrido, lo habituales que son las microagresiones para todas nosotras y el victim-blaming al que somos siempre sometidas al respecto, y sin embargo, cuando hablamos de cuotas podría pasar por un perfecto machirulo reproduciendo todos los clichés que se suelen usar para atacar estas políticas y desacreditar su necesidad. Y viceversa. Un familiar mio (mayor ya) que es profesor está en cambio muy concienciado sobre el tema de las cuotas, el techo de cristal, la brecha salarial, etc y sin embargo cuando se habla del otro tema se enajena porque según el, somos unas exageradas y lo que tendríamos que hacer es tener mas cuidado para que no nos pase “nada malo”.
 Ambos se consideran feministas y sufren algunas consecuencias debido a su adhesión. Por ejemplo, mi amigo ha tenido muchos problemas con su grupo de amigos cuando ha empezado a censurar en ellos actitudes “normales” (que el antes también hacía) como aprovechar los tumultos para sobar a chicas o intentar emborracharlas para que sea más fácil tener sexo con ellas (es decir, para violarlas). Por su parte mi familiar lleva años sufriendo el mobbing de sus compañeros a causa de su posicionamiento político de izquierdas y ser partidario de las políticas de equidad.
Pero a pesar de todo, es obvio que (en los temas en los que aún no están concienciados y no han catalogado su propia postura como machista) ambos continúan cometiendo agresiones de diversa consideración. Por ejemplo, otra de las más habituales por parte de los hombres es el intento de acaparar espacios y tiempos de intervención, protagonizar y liderar nuestra lucha y la continua necesidad de reconocimiento. Y todo esto dificulta su integración en espacios mixtos, porque crees que estás con alguien que te comprende, bajas la guardia, y cuando te quieres dar cuenta tienes a un ‘troll’ machista diciendo barbaridades y entorpeciendo los procesos.
De modo que, ante esta dualidad, algunas compañeras han dado una vuelta de tuerca a la visión anterior y han empezado a interpretar el feminismo como una cuestión de pertenencia al grupo oprimido asumiendo que para considerarse como tal es imprescindible:
–Ser mujer (y por tanto haber experimentado en primera persona la opresión).Los hombres que compartan los puntos anteriores ahora pasan a ser “aliados”. Porque pueden apoyar nuestra causa, pero desde fuera. La idea que subyace, es remarcar las distancias con la intención de evitar que ellos nos arrebaten tareas que no les corresponden, como sujetar la pancarta, definir las necesidades, objetivos y metodologías del movimiento, y sobretodo, la autoridad para definir qué es machista y qué no lo es, clasificación que por lógica, nunca puede estar sujeta a su criterio.

Y todo esto tiene cierta lógica, pero creo que es un profundo y lamentable error. Nosotras también tenemos infinidad de machismo, homofobia, clasismo, racismo… interiorizados, porque así es exactamente como funciona la cultura patriarcal-capitalista y el etnocentrismo, inculcándonos un montón de ‘basura’ que tenemos tan normalizada que ni siquiera somos conscientes de lo perniciosa que resulta.

El hecho de ser mujeres y sufrir la opresión de forma más directa no hace que seamos necesariamente más conscientes sobre dicha opresión. Un movimiento compuesto exclusivamente por mujeres no va a eliminar el riesgo de reproducir actitudes patriarcales y discursos indeseables y esto es algo que hemos visto MUY claramente desde la interseccionalidad, cuando comprobamos con estupor que en “espacios seguros” donde habíamos bajado la guardia escuchábamos con estupor a compañeras defender consignas racistas e islamofóbicas (por ejemplo, a raíz de las violaciones de Colonia o del atentado de Orlando)

Marx, uno de los fundadores del comunismo, pertenecía a una clase social acomodada, hecho que precisamente le permitió “el lujo” de pensar y escribir ampliamente sobre política y transformar el mundo ¿Ahora se supone que deberíamos considerarlo como un “aliado” proletario y expulsarlo del “movimiento obrero”? ¿O deberíamos primar su suscripción ideológica y sus aportaciones a la lucha socialista?

Cada uno (hombre o mujer, homosexual o hetero, blancos o negros, nos encontramos en un punto de-construcción cultural y de evolución del pensamiento sobre cualquiera de las luchas por la JUSTICIA SOCIAL. Todos estamos concienciados sobre algunas cosas y fallamos estrepitosamente en otras, ergo… ¿era necesario expulsar a los hombres del feminismo por este motivo? ¿Era necesario vedarles nuestro nombre, bandera y simbología?

Yo creo que no. Que hubiera bastado con dejarles MUY CLARITO cuál debía ser su papel y funciones dentro de la lucha y qué cosas no les corresponde hacer ni les corresponderán JAMÁS. Si queríamos estar a salvo de sus agresiones, hubiera bastado con potenciar los espacios NO-MIXTOS en lugar de meternos en este farragoso y estéril debate terminológico sobre si son feministas o simples “aliados”.
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2 comentarios sobre “Los feminismos, también, son cosa de hombres.

  1. Creo que no me ha llegado aún la invitación, no entiendo que ha podido ser esta vez, quizás me puedes pinchar desde este comentario para mandarla.
    (Siento estar dando tanta guerra)

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