Pureza ideológica y expulsión del común…

“Estoy un poco saturada de tanta coherencia”. Con esta frase que me dijo una amiga hablando de software libre se resume la tesis de este texto. Incluso, para quien lo haya sufrido, no haría falta decir nada más.

La pureza ideológica y la práctica vital a veces, muchas, son incompatibles. Hacer de tus prácticas un ejemplo viviente de coherencia se hace, en muchos momentos de la vida, completamente contraproducente. Es posibilista y peligroso.

Hay quien intenta ser la mejor representante del software libre, otras quieren (o queremos) ser los mejores aliados del feminismo, otras, las mejores vegetas o veganas… Cada una tiene sus vicios ideológicos, casi todos muy respetables…

Pero nos olvidamos del contexto en el que nuestras vidas se desarrollan y se han desarrollado hasta el momento en el que nuestras mentes empezaron a cambiar y nuestros ojos a mirar de otra manera. Pretendemos hacer de nuestra vida un espacio aséptico en el que practicar la disciplina que más nos interesa olvidando el contexto capitalista y heteropatriarcal no solo nos rodea, sino que nos ha dado las herramientas para vivir, nos conforma.

Gracias a sus leyes de funcionamiento, a las imágenes, al credo de ambas cosas hemos llegado hasta donde estamos, en lo personal y en lo colectivo. Cuando alguien toma la decisión y la conciencia de que ese lugar es una mierda y que hay que cambiarlo, en no pocas ocasiones no se da el permiso de cuidarse y de permitirse la incoherencia. Entre otras cosas porque el sistema patriarcal castiga la incoherencia… Si te desdices es que tu juicio no es seguro, no es fiable…

En cualquier caso, los cuidados, los autocuidados, pasan por permitirse unas vacaciones ideológicas, creo yo, y no estar todo el día leyendo las etiquetas para saber si algo tiene trazas machistas, o transgénicas, o para saber si todo el código está abierto o algo está cerrado… Es imposible vivir en la perfección (cosa muy positiva).

Nos hemos olvidado, o a lo mejor nunca lo supimos, que el camino es realmente la meta, el aprendizaje es el fin en sí mismo, y hasta el día en el que morimos tenemos capacidad de cambio y de mejora.

Hace ya tiempo leía en un perfil de Twitter que si no tienes, al menos, tres contradicciones, es que eres dogmática.

Además de lo costoso que es mantener la pureza ideológica para una misma, hay que tener encuenta otros efectos que tal vez no nos guste mirar. Y que, finalmente, tienen un impacto enorme en el común.

Cuando no puedes aguantar la pureza ideológica, cuando la coherencia te supone una lucha insoportable, abandonas y vomitas la pastilla azul que te sacó de matrix. No olvidemos que nadar con la corriente es mucho más sencillo que hacerlo contra ella.

El problema de esto es que perdemos personas en una lucha común. Y no hacemos nada por suavizar esta exigencia posibilista…

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